Empieza por buscar el silencio. Te concentrarás mejor cuanto más silencio haya a tu alrededor. 

Imagina que empiezas por la primera nota de la obra. Vas avanzando poco a poco. A los últimos compases les dedicas muy poco tiempo. Para evitarlo esto puedes estudiar pasajes sueltos o empezar desde el final.
También puedes examinar los pasajes que son parecidos y estudiarlos uno después de otro. De esa manera conocerás mejor las diferencias y las similitudes entre pasajes.


Sé valiente.
Puedes empezar por los pasajes que más pereza te dan. No dejes para mañana ese pasaje porque si es así, por su  culpa, no podrás tocar un pasaje largo. Enfréntate a él con todos tus medios. Al final, de postre, puedes tocar pasajes amplios despacio.


Lo ideal es que trabajes exactamente lo que el profesor ha anotado en tu cuaderno.

¿Tienes ya un Cuaderno de clase? Pide a tu profesor que te anote todos los aspectos que tienes que trabajar cada semana. 

Además, puedes pedirle ayuda para construir el cuaderno de dificultades del repertorio que tienes entre manos.